Senshin

Senshin
Senshin es un espíritu que transciendo los cuatro estados de la mente. Es un espíritu que protege y harmoniza el universo. Senshin es un espíritu de compasión que abarca y sirve a toda la humanidad y cuya función es reconciliar las discordias en el mundo. Mantiene la santidad de la vida. Es la mente del Buddha y la percepción de O Sensei de la función del aikido.

Abrazar completamente el estado de senshin es esencialmente el equivalente a llegar a un estado de iluminación.

Cusiosidad japonesa

El 86% de los japoneses practican Budismo o Sintoísmo.

Realizada por: Fernando Villasanta

Realizada por: Fernando Villasanta

El Sintoísmo es una religión nativa de Japón en la que se adoran los espíritus de la naturaleza. Algunos japoneses practican las dos religiones a la vez.

EL MAESTRO SAMURAI

Había una vez en el antiguo Japón un viejo samurai ya retirado que se dedicaba a enseñar el arte de la meditación a sus jóvenes alumnos.

A pesar de su avanzada edad, corría la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierto día apareció por allí un guerrero con fama de ser el mejor en su género.

Era conocido por su total falta de escrúpulos y por ser un especialista en la técnica de la provocación.

Este guerrero esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y después con una inteligencia privilegiada para captar los errores del contrario atacaba con una velocidad fulminante.

Nunca había perdido un combate.

Sabiendo de la fama del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y así aumentar su fama de invencible.

El viejo aceptó el reto y se vieron en la plaza pública con todos los alumnos y gentes del lugar.

El joven empezó a insultar al viejo maestro.

Le escupió, tiró piedras en su dirección, le ofendió con todo tipo de desprecios a él, sus familiares y antepasados.

Durante varias horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneció impasible.

Al final de la tarde, exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró.

Los discípulos corrieron hacia su maestro y le preguntaron cómo había soportado tanta indignidad de manera cobarde sin sacar su espada, asumiendo el riesgo de ser vencido.

-Si alguien te hace un regalo y tu no lo aceptas, ¿a quién pertenece ese regalo? -preguntó el samurai.

-A quién intentó entregarlo. -respondió un discípulo.

-Pues lo mismo vale para la rabia, la ira, los insultos y la envidia. -dijo el maestro-, cuando no son aceptados continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

CUENTO SUFÍ