La leyanda de Masamume

Anteriormente ya habíamos hablado de ellos pero esto es más su leyenda. El maestro Masamume era una de los más célebres forjadores de hojas de katana, y se veneraba su talento; fabricaba hojas cuya calidad era inimitable. Su discípulo, Senzo Muramasa, rivalizaba con el maestro y también él forjaba sables incomparables. Las creencias creían que la personalidad de los herreros se volcaba en sus obras. Así, se decía que los sables de Muramasa estaban ávidos de sangre porque el artesano era un hombre violento, mientras que los sables de su maestro se reconocían como moralmente buenos.
El único medio de reconocer los sables del maestro y el de su discípulo, ambos de excelente calidad, consistía en sumergirlos en el agua de un mismo río. Las hierbas que flotaban en el agua iban a partirse sobre las hojas de Muramasa, mientras que se apartaban por sí mismas al acercarse a las del maestro, cuyo filo “como una inteligencia agudizada, era capaz de separar las apariencias”.

masamune

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