Bonsai Japones

Bonsai es una palabra japonesa que significa literalmente: naturrleza en bandeja  (bon igual a bandeja más sai igual a naturaleza) y consiste en el arte de cultivar árboles y plantas, reduciendo su tamaño mediante técnicas, como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado, etc., y modelando su forma para crear un estilo que nos recuerde una escena de la naturaleza.

El arte del bonsái se originó en China hace unos dos mil años, como objeto de culto para los monjes taoístas. Para ellos era símbolo de eternidad, el árbol representaba un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.

Durante siglos la posesión y el cuidado de los bonsáis estuvo ligado a los nobles y a las personas de la alta sociedad. Según la tradición, aquellos que podían conservar un árbol en maceta tenían asegurada la eternidad. Así fue como los monjes disponían los árboles pequeños en vasijas a lo largo de las escaleras de los templos y hasta eran fuente de culto. La primera referencia japonesa a un bonsái puede encontrarse en una serie de carteles pintados en Nara, durante el período Kamakura, por Takashina Takakane (1309-1330), llamados Kasuga Gongen Kenki (los milagros de Kasuga),
pertenecientes a la familia imperial de Japón y que pueden verse en el Museo Nacional de Tokio.

Un bonsái no es una planta genéticamente empequeñecida. Se mantiene pequeña dándole forma, podando el tronco, las hojas y las raíces cada cierto tiempo, dependiendo de la especie. Si se cultiva adecuadamente, sobrevivirá el mismo tiempo que un árbol normal de la misma especie, pero si lo hacemos de forma incorrecta, probablemente morirá.

En general, cualquier especie arbórea o arbustiva puede ser cultivada como bonsái, pero las más apreciadas por los aficionados son aquellas que poseen las hojas pequeñas de forma natural y además son resistentes al cultivo en maceta, como por ejemplo, las especies de los géneros: Acer (arce), Pinus (pino silvestre), Ulmus (olmo), Rhododendron (azalea), Ficus (higuera), Olea (olivo), Juniperus (enebro), etc.

Como curiosidad, durante la II Guerra Mundial los cultivadores de bonsái, que por razones evidentes no podían abandonar sus
cultivos de bonsáis de muchos años de antigüedad e incluso centenarios, fueronacusados de traidores a la patria por no alistarse y denunciados para ser detenidos. Al finalizar la guerra, los soldados americanos que ocuparon el país eran los compradores de bonsáis a cambio de comida. Incluso el general MacArthur pidió a algunos maestros japoneses, como al mítico Saburo Kato, que dieran clases a los soldados americanos en sus bases militares. Sin duda, esta fue una gran contribución a que la afición al bonsái se extendiera por todo el mundo a través de los soldados americanos, especialmente a EE.UU.

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