¿Es el Artista Marcial un arma blanca?

Según al RAE un ARMA BLANCA es Arma constituida por una hoja metálica u otro material de características físicas semejantes, cortante o punzante. Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de armas, art.
Hablando con un amigo de la infancia abogado A.M.D. me explico de una forma clara y fácil de entender que básicamente se interpreta como arma blanca aquella que brilla cuando le da la luz del sol.

Por que se dice esto entonces de los artistas marciales que estamos considerados armas blancas.
Pues bien es que si tenemos un altercado donde haciendo el uso de la legitima defensa tu agresor acaba herido y sabe o se entera que eres practicantes de artes marciales con licencia federativa o sin ella (eso da lo mismo), es muy probable que se esto llega a los tribunales un juez interprete que te has excedido en es uso de la fuerza, pues se te presupone con unos conocimientos suficientes para poder reducir y repeler el ataque sin realizar ningún daño físico alguno (ni lesión ni ningún rasguño) a tu agresor.
Para que se nos exime de responsabilidad por legitima defensa, deberíamos defendernos a nosotros y no haber comenzado, ni haber provocado la situación, teniendo una voluntad clara de finalizar el conflicto y hacer el mínimo daño posible para salir de ahí en funciones de nuestros conocimiento habilidades y el entorno donde nos encontremos.
Y es ahí donde esta el verdadero problema ya que para un juez siempre se nos considerara con conocimientos y habilidades suficientes para no dañar a nuestro agresor y nos acusara entonces de daño intencionado hacia el.
Por eso en muchas ocasiones, asimilando nuestra condena a la de alguien que sin conocimientos lleve un arma de percusión o incluso un arma blanca dependiendo de las lesiones que le provocamos a nuestro agresor.
Nuestra baza ante esta situación si se llegara a producir es indicar precisamente explicar que por ser expertos o tener conocimientos para repeler ataques, hemos sabido utilizar y repeler el ataque de nuestro agresor con el mínimo uso de la fuerza dentro de nuestras posibilidades y el entorno en el que nos encontrábamos y que podríamos haber dañado muchísimo más a nuestro agresor pero nuestra voluntad en todo momento fue causar el mínimo daño posible para abandonar el lugar y ponernos a salvo.