Historia Japòn VII

Edad  contemporánea o Gendai

La derrota de Japón en 1945, tras sufrir el  bombardeo atómico, trajo consigo la ocupación del  país por parte de los aliados, la  desmilitarización, el desmantelamiento de los grandes  imperios industriales de los zaibatsu, la renuncia del emperador  a su divinidad, una nueva constitución, una mayor  democratización, y un nuevo sistema  educativo. Después de un largo y doloroso  período de posguerra y reconstrucción del  país, la economía japonesa empezó a ponerse  a la cabeza del mundo industrializado en los años sesenta  y setenta. Las Olimpiadas de 1964, celebradas en Tokyo, ayudaron  a su relanzamiento internacional. La nación  prosperó gracias a los esfuerzos de los japoneses, que  pusieron gran énfasis en la educación y la  frugalidad. En los últimos años, bajo la presión  internacional sufrida, ha iniciado la liberalización de su  mercado con  intentos de equilibrar una economía basada casi  exclusivamente en la exportación, haciendo más sencilla  la importación de productos  extranjeros. Esta política se encuadra dentro de las  iniciativas que se están realizando para conseguir la  verdadera internacionalización de su sociedad.

Historia Japòn VI

Edad moderna o  Kindai

A pesar del opresivo sistema de gobierno de los  Tokugawa, el país gozó de más de dos siglos  de paz, en un relativo aislamiento del resto del mundo. Esta  reclusión fue amenazada a mediados del siglo XIX por  rusos, británicos y norteamericanos, quienes, lanzados por  la revolución  industrial a buscar nuevos mercados,  presionaron a China y Japón para entablar contactos  comerciales con estos dos grandes consumidores potenciales. El  gobierno fue incapaz de mantenerse firme ante dichas presiones y  tuvo que firmar tratados que  dejaban en desventaja a Japón. Viendo la debilidad del  poder del shôgun, los poderosos señores de Satsuma,  Chôshû y Tosa, buscaron alianzas en la corte imperial  para derrocar a los Tokugawa y restaurar el poder perdido al  emperador. La restauración Meiji tuvo lugar en 1868 y  marca el inicio de una nueva orientación del país,  que pasó del aislamiento a la total apertura de sus  fronteras no sólo territoriales, sino de todos los campos  del saber. Siguiendo los modelos occidentales, Japón  redactó su primera constitución en 1889, lo que abrió  el camino para un gobierno parlamentario. Inició una  fructífera andadura industrial y consiguió el  suficiente poder militar como para enfrentarse a China en 1895, a  Rusia diez  años después, y en 1910 anexionar Corea. El  período Taishô (1912-1926) se caracterizó por  el reconocimiento internacional de Japón como una de las  grandes potencias, por su gobierno democrático, el  crecimiento de su economía, y su  participación en la diplomacia internacional. El emperador  Shôwa tomó el relevo en 1926, y continuó su  papel de cabeza visible de la nación hasta 1989,  año en el que falleció. El período  Shôwa se inició con una mirada optimista, pero  pronto, tras su agresión militar de Manchuria y China,  Japón fue expulsado de la Liga de Naciones. El ultra  nacionalismo y  la opresión política dentro del país,  llevó a su enfrentamiento con los Estados Unidos y  las fuerzas aliadas en Asia y en el  Pacífico.