Tori

Un torī  es un arco tradicional japonés que suele encontrarse a la entrada de los santuarios Shinto (Jinja), marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado. Consisten de dos columnas sobre las que se sustentan dos travesaños paralelos, frecuentementes coloreados de tonalidades rojas o bermellonas. Algunos poseen tablas escritas montadas entre las barras horizontales. Tradicionalmente, los torī son de madera o piedra.

Una teoría es que el término provenga de toriiru ( pasar y entrar). Una antigua leyenda japonesa relata que la diosa del sol Amaterasu, tremendamente molesta con su travieso hermano, se había ocultado en una caverna y tapado la entrada con una roca, provocando un eclipse. Los hombres, temiendo que el sol no volviera, construyeron por consejo de un sabio una gran pértiga para pájaros y colocaron allí todos los gallos del pueblo. Cuando los gallos comenzaron a cacarear ruidosamente, la diosa no resistió la curiosidad y se asomó fuera de la cueva, abriendo apenas la entrada de la cueva. Un enorme luchador de sumo empujó entonces la roca, permitiendo salir al sol. Dicha cerca para los gallos fue el primer arco torī. Desde entonces, el torī se convirtió en símbolo de prosperidad y buena suerte y su uso se extendió por todo Japón.

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